los correos que habéis mandado preguntándonos cómo están las cosas en
Paraguay y cómo estamos nosotros, pero han sido días absolutamente
agotadores, de estar en manifestaciones, asambleas, concentraciones,
etc…
Me habría gustado contaros cómo es el país, su gente, sus paisajes,
sus pasiones… Desgraciadamente, el golpe de Estado -porque esto no
es otra cosa que un golpe de Estado maldisimulado con una falsa
legitimidad institucional- lo ha puesto todo patas arribas. Aunque
prácticamente todos y todas estaréis al tanto de los hechos, en esta
página de El País y sus enlaces podéis seguir la cronología:
http://internacional.elpais.
Atención, fijaos sólo en los hechos, porque las conclusiones,
apostillas, fuentes informativas y demás que hace Francisco Peregil
son absolutamente indefendibles desde el punto de vista periodístico y
demuestran de qué lado está (no él, sino PRISA, con tremendos
intereses económicos en Latinoamérica que sabe que están mejor
defendidos por gobiernos impresentables como el de Colombia que por
gobiernos de transformación social y cambio democrática; de hecho,
PRISA tiene acciones o es propietaria total de los medios de
comunicación más retrógrados del continente -empezando por el
periódico ultraderechista de Bolivia, cuyo nombre, ironías del
destino, es La Razón). Si lo que queréis es un análisis más riguroso
de lo ocurrido os recomiendo, como siempre, la información
alternativa, en concreto este artículo
http://www.rebelion.org/
y en general todos los que está publicando la webrebelion.org.
Paraguay es un país inmensamente rico, uno de los principales
exportadores de soja y carne del mundo, poseedor al 50% de la central
hidroeléctrica que más energía general del mundo (Itaipú, a medias con
Brasil) y de otra gran central, Yaciretá (también al 50% con
Argentina), su PIB creció un 14% en 2010… Sucede que es un país
inmensamente rico en el que la gran mayoría de su población es pobre
y, dentro de ella, buena parte es absolutamente miserable. Y son
pobres porque una muy pequeña minoría lleva apropiándose desde el
siglo XVI de las riquezas que pertenecen a todos y todas, con la
connivencia, en los dos últimos siglos, del capitalismo de raíz
occidental. Apenas 600 familias controlan todo: la economía, la
política, los medios de comunicación. En un país eminentemente
agrícola, con más de un 40% de población campesina, el 2% de sus
habitantes poseen el 85% de la tierra.
El triunfo electoral de un amplio frente progresista, social y de
izquierdas en 2008, encabezado por Fernando Lugo, supuso una mínima
puerta a la esperanza para un país en el que siempre ha gobernado el
mismo partido (el Partido Colorado, que incluso, cosa que pocas
personas saben, gobernó en la dictaura de Stroessner y dio un
‘autogolpe’, aunque en realidad sería más acertado decir que ha
gobernado siempre la misma oligarquía empresarial).
Fernando Lugo apenas tuvo margen de maniobra. El Senado, verdadera
fuerza en esta auténtica dictadura parlamentaria con constituciones
hechas a su medida, y el Congreso lo maniataron. Sin embargo, sí que
consiguió algunos pequeños logros que hay que verlos más como una
proyección de futuro que por los resultados inmediatos. Instauró una
mínima y muy precaria salud pública gratuita. Anteriormente, en los
ambulatorios públicos cobraban por la mínima atención que dispensaban,
de forma que las personas con pocos recursos -la gran mayoría de este
país- no se podían permitir acudir a ellos por cosas tan simples como
una brecha en la cabeza, un esguince o una fractura. Resultado, un
montón de gente tullida por la calle.
También instauró el desayuno gratuito en las escuelas públicas. La
gran mayoría de niños tan sólo hace una comida al día y, obviamente,
iban a la escuela sin desayunar (el desayuno: un vaso de leche y un
poco de pan).
Pues bien, estas dos mínimas medidas fueron saludadas por la
oligarquía como la antesala del comunismo, una incitación a la lucha
de clases, despilfarro de los recursos del país, populismo… Sólo por
cosas como ésta, Lugo fue tachado de demonio rojo, agente del mal y no
se cuántas cosas más. Eso lo decía la misma clase oligárquica que ha
impedido que exista un Impuesto sobre la Renta en el país o que las
exportaciones se graven con un 3% mientras que lo habitual es el 30%.
Resultado, un estado inexistente y sin fondos y la ganancia
prácticamente íntegra para ellos.
Creen que el poder les pertenece, por designio divino, por su alta
cuna, porque consideran al país su propiedad privada, su coto
particular. Por eso armaron este golpe de estado, sin importarles que
sólo quedaran diez meses para las elecciones. No podían digerir que
unos advenedizos, gente del pueblo, ocupara los ministerios y las
secretarías que creían suyas y que utilizaban -y van a seguir
utilizando- para sus intereses personales. En esta historia, hay mucho
de ira y cólera de esta gente y muy poco de geopolítica… Por cierto,
no quiero olvidarme de la vergonzosa actuación, una vez más, de la
cúpula de la jerarquía católica, con los obispos pidiendo en rueda de
prensa a Lugo que renunciara para evitar ‘un derramamiento de sangre’
No me extiendo más. Me siento muy triste, muy frustrado, enormemente
enfadado, pero también absolutamente comprometido para ayudar a la
gente de Paraguay en lo que sea posible, a pesar de los gases
lacrimógenos y los chorros de agua a presión -en la más pura tradición
de las dictaduras latinoamericanas- que nos lanzaron el día del golpe,
a pesar de los francotiradores que apostaron en los tejados, a pesar
de la policía que está a todas horas patrullando las calles más chulos
que un ocho, identificando a todo el mundo y llevándose a bastantes, a
pesar de las amenazas que hacen estos gorilas a todas horas por la
tele sobre los infiltrados extranjeros que vienen a desestabilizar a
la patria, a pesar de la continua incitación a la violencia que hacen
desde sus tribunas públicas y del lenguaje barriobajero y matón con el
que amenazan todos los días al pueblo paraguayo…
Por favor, no os olvidéis de Paraguay. Tenemos el precedente de
Honduras. Hubo cierto ruido al principio pero, al final, todo se
olvidó y el presidente que había sido elegido por el pueblo fue
depuesto de forma ilegítima. Aquí quieren hacer lo mismo.
Paraguay, Palestina, Honduras… Al final, la lucha siempre es la misma.
Un abrazo enorme, ahora más que nunca, como dice un lema que se está
gestando por aquí entre la resistencia al golpe
Alejandro
Y ahora más que nunca, Latinoamérica: http://www.
Ahora ya va el correo
Hola a todos y todas. Disculpad que no haya contestado personalmente a
los correos que habéis mandado preguntándonos cómo están las cosas en
Paraguay y cómo estamos nosotros, pero han sido días absolutamente
agotadores, de estar en manifestaciones, asambleas, concentraciones,
etc…
Me habría gustado contaros cómo es el país, su gente, sus paisajes,
sus pasiones… Desgraciadamente, el golpe de Estado -porque esto no
es otra cosa que un golpe de Estado maldisimulado con una falsa
legitimidad institucional- lo ha puesto todo patas arribas. Aunque
prácticamente todos y todas estaréis al tanto de los hechos, en esta
página de El País y sus enlaces podéis seguir la cronología:
http://internacional.elpais.
Atención, fijaos sólo en los hechos, porque las conclusiones,
apostillas, fuentes informativas y demás que hace Francisco Peregil
son absolutamente indefendibles desde el punto de vista periodístico y
demuestran de qué lado está (no él, sino PRISA, con tremendos
intereses económicos en Latinoamérica que sabe que están mejor
defendidos por gobiernos impresentables como el de Colombia que por
gobiernos de transformación social y cambio democrática; de hecho,
PRISA tiene acciones o es propietaria total de los medios de
comunicación más retrógrados del continente -empezando por el
periódico ultraderechista de Bolivia, cuyo nombre, ironías del
destino, es La Razón). Si lo que queréis es un análisis más riguroso
de lo ocurrido os recomiendo, como siempre, la información
alternativa, en concreto este artículo
http://www.rebelion.org/
y en general todos los que está publicando la webrebelion.org.
Paraguay es un país inmensamente rico, uno de los principales
exportadores de soja y carne del mundo, poseedor al 50% de la central
hidroeléctrica que más energía general del mundo (Itaipú, a medias con
Brasil) y de otra gran central, Yaciretá (también al 50% con
Argentina), su PIB creció un 14% en 2010… Sucede que es un país
inmensamente rico en el que la gran mayoría de su población es pobre
y, dentro de ella, buena parte es absolutamente miserable. Y son
pobres porque una muy pequeña minoría lleva apropiándose desde el
siglo XVI de las riquezas que pertenecen a todos y todas, con la
connivencia, en los dos últimos siglos, del capitalismo de raíz
occidental. Apenas 600 familias controlan todo: la economía, la
política, los medios de comunicación. En un país eminentemente
agrícola, con más de un 40% de población campesina, el 2% de sus
habitantes poseen el 85% de la tierra.
El triunfo electoral de un amplio frente progresista, social y de
izquierdas en 2008, encabezado por Fernando Lugo, supuso una mínima
puerta a la esperanza para un país en el que siempre ha gobernado el
mismo partido (el Partido Colorado, que incluso, cosa que pocas
personas saben, gobernó en la dictaura de Stroessner y dio un
‘autogolpe’, aunque en realidad sería más acertado decir que ha
gobernado siempre la misma oligarquía empresarial).
Fernando Lugo apenas tuvo margen de maniobra. El Senado, verdadera
fuerza en esta auténtica dictadura parlamentaria con constituciones
hechas a su medida, y el Congreso lo maniataron. Sin embargo, sí que
consiguió algunos pequeños logros que hay que verlos más como una
proyección de futuro que por los resultados inmediatos. Instauró una
mínima y muy precaria salud pública gratuita. Anteriormente, en los
ambulatorios públicos cobraban por la mínima atención que dispensaban,
de forma que las personas con pocos recursos -la gran mayoría de este
país- no se podían permitir acudir a ellos por cosas tan simples como
una brecha en la cabeza, un esguince o una fractura. Resultado, un
montón de gente tullida por la calle.
También instauró el desayuno gratuito en las escuelas públicas. La
gran mayoría de niños tan sólo hace una comida al día y, obviamente,
iban a la escuela sin desayunar (el desayuno: un vaso de leche y un
poco de pan).
Pues bien, estas dos mínimas medidas fueron saludadas por la
oligarquía como la antesala del comunismo, una incitación a la lucha
de clases, despilfarro de los recursos del país, populismo… Sólo por
cosas como ésta, Lugo fue tachado de demonio rojo, agente del mal y no
se cuántas cosas más. Eso lo decía la misma clase oligárquica que ha
impedido que exista un Impuesto sobre la Renta en el país o que las
exportaciones se graven con un 3% mientras que lo habitual es el 30%.
Resultado, un estado inexistente y sin fondos y la ganancia
prácticamente íntegra para ellos.
Creen que el poder les pertenece, por designio divino, por su alta
cuna, porque consideran al país su propiedad privada, su coto
particular. Por eso armaron este golpe de estado, sin importarles que
sólo quedaran diez meses para las elecciones. No podían digerir que
unos advenedizos, gente del pueblo, ocupara los ministerios y las
secretarías que creían suyas y que utilizaban -y van a seguir
utilizando- para sus intereses personales. En esta historia, hay mucho
de ira y cólera de esta gente y muy poco de geopolítica… Por cierto,
no quiero olvidarme de la vergonzosa actuación, una vez más, de la
cúpula de la jerarquía católica, con los obispos pidiendo en rueda de
prensa a Lugo que renunciara para evitar ‘un derramamiento de sangre’
No me extiendo más. Me siento muy triste, muy frustrado, enormemente
enfadado, pero también absolutamente comprometido para ayudar a la
gente de Paraguay en lo que sea posible, a pesar de los gases
lacrimógenos y los chorros de agua a presión -en la más pura tradición
de las dictaduras latinoamericanas- que nos lanzaron el día del golpe,
a pesar de los francotiradores que apostaron en los tejados, a pesar
de la policía que está a todas horas patrullando las calles más chulos
que un ocho, identificando a todo el mundo y llevándose a bastantes, a
pesar de las amenazas que hacen estos gorilas a todas horas por la
tele sobre los infiltrados extranjeros que vienen a desestabilizar a
la patria, a pesar de la continua incitación a la violencia que hacen
desde sus tribunas públicas y del lenguaje barriobajero y matón con el
que amenazan todos los días al pueblo paraguayo…
Por favor, no os olvidéis de Paraguay. Tenemos el precedente de
Honduras. Hubo cierto ruido al principio pero, al final, todo se
olvidó y el presidente que había sido elegido por el pueblo fue
depuesto de forma ilegítima. Aquí quieren hacer lo mismo.
Paraguay, Palestina, Honduras… Al final, la lucha siempre es la misma.
Un abrazo enorme, ahora más que nunca, como dice un lema que se está
gestando por aquí entre la resistencia al golpe
Alejandro
Y ahora más que nunca, Latinoamérica: http://www.